Categoría: Blog

Your blog category

  • “He nacido para sufrir”: trauma complejo, duelo traumático y la herida de la indefensión

    “He nacido para sufrir”: trauma complejo, duelo traumático y la herida de la indefensión

    Cuando el duelo reabre heridas: el impacto del trauma previo en una nueva pérdida

    Hay duelos que no empiezan el día de la pérdida

    Hay personas que llegan a consulta preguntándose:
    “¿Por qué esto me está desbordando tanto?”
    “¿Por qué siento que no puedo más?”
    “¿Por qué parece que todo se me viene encima?”

    Y, sin embargo, lo que están viviendo no empieza hoy.

    Empieza mucho antes.

    Porque hay duelos que no caen en una vida en calma.
    Caen en una historia que ya ha sido atravesada por el dolor.

    Si has vivido experiencias difíciles —traumas relacionales, pérdidas previas, situaciones que te sobrepasaron— es posible que, ante una nueva pérdida, no estés reaccionando solo a lo que está pasando ahora.

    Estás reaccionando también a todo lo que quedó sin resolver.

    Y esto es fundamental comprenderlo.

    El duelo no parte de cero

    Desde una mirada informada en trauma, sabemos que el sistema nervioso no olvida lo que no ha podido procesar.

    Las experiencias traumáticas —especialmente las relacionales (abandono, negligencia, rechazo, violencia emocional) o los eventos impactantes no elaborados— quedan almacenadas en el sistema de una forma particular:
    no como recuerdos lejanos, sino como experiencias aún activas.

    Cuando aparece una nueva pérdida, esas memorias pueden reactivarse.

    Y entonces, el dolor no es solo el de ahora.

    Es también el de antes.

    Cuando el duelo se entrelaza con el trauma previo

    En estos casos, el duelo puede vivirse con una intensidad profundamente desbordante.

    No porque la persona no esté afrontando bien.
    Sino porque su sistema está intentando sostener múltiples capas de dolor al mismo tiempo.

    🔹 El cuerpo se activa

    Aparecen síntomas físicos que muchas veces desconciertan:

      • Opresión en el pecho

      • Sensación de ahogo

      • Cansancio extremo

      • Tensión constante

      • Dificultad para dormir

      • Sensación de bloqueo o colapso

    El cuerpo no está fallando.
    Está expresando lo que no pudo ser procesado.

    🔹 Las emociones desbordan

    No es una tristeza “proporcionada”.
    Es una vivencia que invade:

      • Oleadas intensas de dolor

      • Ansiedad constante

      • Irritabilidad o hipersensibilidad

      • Sensación de saturación emocional

    Es como si no hubiera espacio suficiente dentro para todo lo que se siente.

    🔹 Aparece la indefensión

    Una de las huellas más profundas del trauma es la sensación de no poder hacer nada.

    En el duelo, esto puede sentirse como:

      • “No puedo con esto”

      • “Esto me supera”

      • “No voy a salir de aquí”

    No es falta de fortaleza.
    Es la activación de momentos pasados donde realmente no hubo salida.

    🔹 Se activan creencias dolorosas

    Desde el modelo de EMDR, entendemos que las experiencias no procesadas dejan asociadas creencias profundas.

    En estos duelos, pueden aparecer pensamientos como:

      • “Estoy en la vida para sufrir”

      • “Siempre me pasan cosas malas”

      • “No voy a levantar cabeza”

      • “¿Qué va a ser lo siguiente?”

    Estas frases no son una conclusión consciente.
    Son la voz de experiencias anteriores que siguen vivas en el sistema.

    ¿Por qué ocurre esto?

    Porque el sistema nervioso no separa completamente el pasado del presente cuando algo no ha sido integrado.

    Una nueva pérdida puede:

      • Activar memorias emocionales antiguas

      • Reactivar sensaciones corporales previas

      • Conectar con experiencias de soledad, abandono o desprotección

    Y entonces, la persona no está viviendo solo un duelo.

    Está viviendo una reactivación de su historia.

    La mirada desde EMDR

    El enfoque de EMDR nos permite comprender que el problema no es sentir mucho.

    El problema es que ese dolor está almacenado de forma no adaptativa.

    Cuando esto ocurre:

      • El pasado se siente como presente

      • Las reacciones son automáticas

      • El sistema se desborda sin entender por qué

    El trabajo terapéutico no busca eliminar el dolor.
    Busca transformar la forma en la que ese dolor está guardado.

    A través del procesamiento:

      • Las experiencias se integran

      • Las emociones se regulan

      • Las creencias se transforman

      • La persona recupera sensación de seguridad

    Y poco a poco…
    lo que antes arrasaba, empieza a poder sostenerse.

    No es solo lo que te ha pasado ahora

    Si estás viviendo un duelo que se siente demasiado intenso…
    demasiado largo…
    demasiado pesado…

    Es posible que no estés reaccionando solo a esta pérdida.

    Es posible que tu historia también esté presente.

    Y eso no significa que estés peor.
    Significa que hay más que necesita ser atendido.


    Hay personas que sienten que, cuando algo vuelve a romperse, ya no queda nada dentro para sostenerlo.

    Pero no es que no haya nada.

    Es que hay demasiado sin haber sido acompañado.

    Cuando comprendemos esto, algo cambia profundamente:

    Dejas de exigirte ser fuerte.
    Y empiezas a permitirte ser sostenido.

    Porque hay duelos que no empiezan el día de la pérdida.

    Y por eso, no pueden acompañarse solo desde el presente.

    Necesitan un espacio donde también pueda ser mirado el pasado…
    sin prisa, sin juicio…
    y con el cuidado suficiente para que, poco a poco, deje de doler de la misma manera.

    Y si al leer esto algo dentro de ti se ha movido…
    si has sentido que esto habla de ti, de lo que estás viviendo, de lo que llevas dentro…

    no lo sostengas en soledad.

    No tienes que poder con todo esto por ti mismo.
    No tienes que entenderlo todo ahora.
    No tienes que salir de aquí solo.

    Hay momentos en los que lo más importante no es ser fuerte,
    sino permitirte ser acompañado.

    Porque cuando el dolor viene de muchos lugares a la vez,
    necesita también un lugar donde poder ser sostenido con cuidado, con sentido… y con ayuda especializada.

    Pedir ayuda no es un último recurso.
    Es un paso profundamente valiente hacia ti.

    Si sientes que este duelo te está desbordando,
    si hay algo en ti que no encuentra calma,
    si notas que tu historia sigue presente en lo que estás viviendo…busca apoyo.

    Hay formas de atravesar este camino sin quedarte atrapado en el dolor.
    Hay caminos para integrar lo vivido y recuperar, poco a poco, un lugar más seguro dentro de ti.

    Y no tienes que recorrerlos solo.

    “Duelo traumático y trauma complejo: dolor emocional intenso, indefensión y síntomas físicos tras una pérdida”
    “Duelo traumático y trauma complejo: dolor emocional intenso, indefensión y síntomas físicos tras una pérdida”

    Aceptar el sufrimiento como parte de la experiencia humana es fundamental para iniciar el proceso de sanación. La complejidad del trauma y el duelo puede resultar abrumadora, pero reconocer la necesidad de asistencia profesional es un primer paso hacia la recuperación. La terapia y el apoyo emocional ofrecen un espacio seguro donde las emociones pueden ser exploradas y comprendidas. No subestimes el poder de compartir tu carga; la conexión con otros puede facilitar el camino hacia la esperanza y la resiliencia.

  • Duelo traumático: cuando la pérdida duele más allá de lo esperable

    Duelo traumático: cuando la pérdida duele más allá de lo esperable

    Duelo traumático: cuando la pérdida duele más allá de lo esperable

    El duelo es una experiencia universal, pero no siempre transcurre de forma natural o adaptativa. En algunos casos, la pérdida viene acompañada de circunstancias tan dolorosas, inesperadas o violentas que superan los recursos emocionales de la persona. Es entonces cuando hablamos de duelo traumático.

    ¿Qué lo diferencia de un duelo común?

    El duelo traumático no solo implica la ausencia de la persona que ha fallecido, sino también una herida emocional profunda provocada por las condiciones en las que se produce la pérdida: muertes súbitas, accidentes, suicidios, homicidios o pérdidas en contextos de violencia o negligencia médica, entre otras.

    Este tipo de duelo puede ir acompañado de síntomas que recuerdan al trastorno por estrés postraumático (TEPT): imágenes intrusivas, evitación, hiperactivación o incluso disociación. Además, puede afectar de forma intensa la identidad, las relaciones y la percepción del mundo como un lugar seguro.

    Señales de alarma

    Aunque cada persona vive el duelo de forma única, existen algunas señales que pueden alertar sobre un duelo traumático o complicado:

    • Revivir de forma constante el momento de la pérdida.
    • Evitar hablar del fallecido o de lo ocurrido.
    • Sentimientos persistentes de culpa o vergüenza.
    • Bloqueos emocionales o dificultad para sentir.
    • Aislamiento, irritabilidad o desregulación emocional.
    • Somatizaciones o síntomas físicos prolongados.

    ¿Cómo se acompaña este tipo de duelo?

    El abordaje del duelo traumático requiere espacios seguros y profesionales especializados, que no solo validen el dolor sino que también trabajen con los efectos del trauma. No se trata solo de “pasar página”, sino de reconstruir el vínculo con el fallecido, resignificar lo ocurrido y reparar el impacto emocional.

    La terapia especializada en trauma, como la EMDR, el enfoque sensoriomotor o la terapia narrativa, puede ser de gran ayuda en estos casos. También lo es el acompañamiento psicoeducativo y grupal, especialmente en contextos compartidos de duelo (como suicidios o accidentes colectivos).

    Porque el tiempo no lo cura todo

    El tiempo por sí solo no es suficiente para sanar un duelo traumático. Se necesita comprensión, acompañamiento y, sobre todo, una intervención respetuosa que honre la historia de la persona y su dolor. No estás solo/a. Hay formas de transitar este tipo de duelo con apoyo, sentido y esperanza.

  • Duelo Perinatal

    Duelo Perinatal

    Es verdad que desde años atrás, el duelo perinatal se ha hecho más visible y reconocido, gracias al esfuerzo de muchas familias y profesionales que luchan por ello, pero aún queda bastante camino en este aspecto, todavía en muchos ámbitos y personas, se sigue viviendo en silencio y merece ser reconocido y apoyado.
    Este tipo de duelo se refiere a al fallecimiento de un bebé durante el embarazo o poco después del nacimiento, y puede ser una experiencia devastadora para los padres y sus familias.
    Algunas características del duelo perinatal incluyen el dolor intenso, la sensación de pérdida de futuro y la lucha contra sentimientos de culpa o fracaso. Además, el duelo perinatal puede estar marcado por la falta de reconocimiento social y el estigma asociado a hablar sobre la muerte de un bebé.
    Es crucial brindar acompañamiento adecuado a quienes atraviesan el duelo perinatal. Esto incluye ofrecer un espacio seguro para expresar emociones, validar el dolor y proporcionar apoyo emocional y psicológico. También es importante ofrecer recursos y servicios especializados en duelo perinatal, como terapia individual, grupos de apoyo y atención médica integral. 💖

  • Recuperando la Seguridad a través de la Conexión Humana.

    Recuperando la Seguridad a través de la Conexión Humana.

    En momentos de crisis o emergencias, como los vividos estos dias en Valencia, la sensación de seguridad puede desvanecerse rápidamente, dejando a las personas vulnerables y desorientadas. Sin embargo, la conexión humana emerge como un poderoso antídoto capaz de restaurar ese sentido de seguridad perdido.
    Todo ese vuelco social,  solidario, entregado , presentándose allí para ayudar en lo que sea, los abrazos, el sostén, la compañia… se convierten; casi sin saberlo y a veces conteniendo la impotencia de no saber que hacer, que decir o sentir que no se ayuda….  en las más poderosas armas de devolución de seguridad, en una situación de auténtico pánico o terror. 

    Cuando nos enfrentamos a una crisis, ya sea natural, emocional o social, la presencia y el apoyo de los demás pueden marcar la diferencia entre el miedo paralizante y la esperanza.
    La conexión humana nos recuerda que no estamos solos en nuestra lucha, que hay personas dispuestas a brindar consuelo, apoyo y orientación cuando más lo necesitamos.
    Esta conexión nos ayuda a sentirnos comprendidos, validados y protegidos, proporcionando un ancla emocional en medio de la crisis.

    ¿Cuáles son esas actitudes humanas sociales y solidarias en tiempos de crisis?

    • Ser empaticos y escuchar de forma activa y presente.

    • Una actitud de solidaridad y Cooperación.

    • EL Apoyo Práctico y Material.

    • Fomentar la  Esperanza y la Resiliencia.

    En resumen, la conexión humana y las actitudes sociales y solidarias desempeñan un papel fundamental en la restauración del sentido de seguridad durante las crisis y emergencias. Cuando ofrecenos empatía, solidaridad, apoyo práctico y esperanza, contribuimos a crear un entorno de apoyo mutuo donde la superación y la recuperación son posibles incluso en los momentos más difíciles.

  • La ansiedad en el proceso de duelo

    La ansiedad en el proceso de duelo

    La ansiedad en el proceso de duelo puede surgir de diversas fuentes y no necesariamente de una actitud de no afrontamiento. Desde, la toma de conciencia de nuestra finitud, el hecho de tener que lidiar con imágenes y recuerdos difíciles, preocupaciones prácticas hasta emociones abrumadoras, cada persona experimenta el duelo de manera única, hemos de comprender que la ansiedad puede ser una parte natural del proceso.
    La ansiedad puede ser una compañera constante durante el proceso de duelo, pero hay estrategias para ayudarte a manejarla. Practicar la respiración profunda, hacer ejercicio regularmente y establecer rutinas pueden ayudar a calmar la mente y el cuerpo. Además, buscar apoyo emocional, ya sea a través de terapia individual o en grupos de duelo, puede brindarte un espacio seguro para compartir tus sentimientos y recibir el apoyo que necesitas.

    Aquí tienes algunas estrategias de respiración para la ansiedad:

    1. Respiración abdominal: Siéntate cómodamente con la espalda recta. Coloca una mano en tu pecho y la otra en tu abdomen. Inhala profundamente por la nariz, sintiendo cómo tu abdomen se expande mientras cuentas hasta cuatro. Luego, exhala lentamente por la boca, sintiendo cómo tu abdomen se contrae. Repite este proceso varias veces.
    2. Respiración cuadrada: Inhala por la nariz mientras cuentas hasta cuatro, luego mantén la respiración durante otros cuatro segundos, exhala lentamente por la boca durante cuatro segundos y finalmente mantén los pulmones vacíos durante otros cuatro segundos. Repite este patrón varias veces.

    3. Respiración alternada: Cierra la fosa nasal derecha con el pulgar y exhala completamente por la fosa nasal izquierda. Luego, inhala por la fosa nasal izquierda y cierra esta fosa nasal con el dedo anular. Abre la fosa nasal derecha y exhala por ella. Inhala por la fosa nasal derecha y continúa alternando.
    4. Respiración consciente: Simplemente toma un momento para enfocarte en tu respiración. Observa cómo entra y sale el aire de tu cuerpo, sin tratar de cambiarla. Solo concéntrate en el flujo de la respiración durante unos minutos para calmar tu mente y reducir la ansiedad.

    Prueba estas técnicas y descubre cuál funciona mejor para ti. Recuerda que la práctica regular puede aumentar su efectividad en la gestión de la ansiedad.

    Estoy aquí para ayudarte a explorar sus orígenes y encontrar estrategias para manejarla. 💚

  • La Fortaleza en el Duelo: Aprendiendo a Apoyarse en Nuestras Verdaderas Fortalezas

    La Fortaleza en el Duelo: Aprendiendo a Apoyarse en Nuestras Verdaderas Fortalezas

    Son muchas las veces que le decimos a la persona que está viviendo un duelo, » tienes que ser fuerte»… «se fuerte»… «ahora toca ser fuerte»….en un intento y con la innegable buena intención de dar ánimo, aliento o infundir empuje y algo de esperanza… pero no nos damos cuenta de que en ese momento la persona queda relegada a esconder el dolor, a no darse el permiso para expresar el duelo en su totalidad, se hace responsable absoluto de los que le rodean y comienza el camino de soportar, resistir hasta que las fuerzas aguanten…

    Y sin embargo, no se trata de ser fuertes, la mayoría de las veces soportar una situación de sufrimiento durante mucho tiempo nos genera agotamiento vital y nuestro ánimo se deprime.

    No siempre ser fuertes está relacionado con la salud.

    De las situaciones de crisis o dolor, salimos por nuestras características resilientes, por la suma de nuestras fortalezas, esas que están fuera de nosotros en forma de apoyos y de personas que nos sostienen y construyen, y las que están dentro de nosotros, en nuestra personalidad, historia, habilidades, actitudes y herramientas de vida.

    En toda esa construcción es en la que hay que apoyarse y escalarla contando con cada ladrillo para esa difícil subida. Así que cambiemos esas expresiones; en el proceso de duelo… «ahora NO toca ser fuertes», toca aprender a detectar, identificar y reconocer fortalezas externas e internas en las que apoyarse y caminar con ellas.

    1. El Impacto del Silencio y el Aislamiento en el Duelo

      El Impacto del Silencio y el Aislamiento en el Duelo

      El silencio y el aislamiento pueden ser factores de riesgo debilitantes en el proceso de duelo, ya que privan a las personas del apoyo necesario para sanar. Algunas causas del silencio pueden incluir la falta de comprensión de los demás, el miedo a incomodar o perturbar a quienes están de duelo, o incluso el propio miedo a enfrentar la realidad de la pérdida. El impacto del silencio en el duelo puede ser devastador, contribuyendo a sentimientos de soledad, abandono y desesperanza.

      El aislamiento también representa un riesgo significativo, ya que priva a los dolientes de la conexión humana y el consuelo que tanto necesitan durante este tiempo difícil.
      El distanciamiento social, la falta de redes de apoyo y la sensación de estar desconectado pueden exacerbar el dolor y prolongar el proceso de duelo.

      Se hace necesario encontrar alternativas de acompañamiento sanas y constructivas. Desde, espacios de acompañamiento al duelo , grupos de apoyo hasta terapia individual, existen muchas formas de encontrar consuelo y apoyo durante el duelo.